Pasaron 70 días intensos de recorrer el país, darse a conocer e intentar conseguir el mayor apoyo posible, después, una semana de veda y finalmente tocará aceptar los resultados, o no.
A pesar de que todos los participantes en la contienda interna del partido guinda se comprometieron a aceptar los resultados de la voluntad del pueblo, durante todo el proceso ha habido una lluvia de quejas, ataques, dimes, diretes y cuestionamientos.
Debido a este escenario ríspido, es probable que haya fracturas al interior de Morena y dentro de la alianza con el Partido del Trabajo y el Verde Ecologista de México.
Será trabajo de Mario Delgado y del presidente del Consejo Nacional de Morena, Alfonso Durazo, intentar mantener la unidad. En caso de que haya señales de fractura, no se descarta un cónclave a puerta cerrada para apaciguar los ánimos.
Dependiendo de cómo cierre Morena su proceso interno, será la posición de ventaja o desventaja que pueda tener su candidato presidencial respecto a la oposición.
Mientras corren los días y las horas, Delgado anunció que a partir de hoy arrancará el conteo final y que no habrá resultados parciales, solamente un ganador.