El motivo del registro obedece a que «se ha constatado» que el chófer estaba en la casa del barrio privado San Andrés, en la provincia de Buenos Aires, donde falleció el exfutbolista, al momento del deceso.
«La importancia del secuestro (incautación) de dicho elemento radica en que podría resguardar en ese dispositivo información valiosa vinculada al suceso», agrega el texto difundido.
Además, este martes comenzará la pericia informática que llevarán a cabo peritos de la Unidad de Análisis e Investigación Digital de la Policía Judicial de la Procuración General de la Provincia de Buenos Aires, sobre los dispositivos electrónicos ya incautados en otros registros.
Y continúa el análisis iniciados el pasado viernes de los celulares del neurocirujano Leopoldo Luque, que atendía a Maradona y había participado de su intervención por un hematoma cerebral a comienzos de noviembre, y de su psiquiatra, Agustina Cosachov.
Maradona falleció a los 60 años en el domicilio en el que se recuperaba de esa intervención quirúrgica, entre otras dolencias, y tras el fallecimiento se inició una investigación por posible mala praxis que, aunque por ahora no tiene imputados, tiene en el punto de mira al cuerpo médico responsable del cuidado del «10», principalmente Luque y Cosachov.