Park, que ahora tiene 21, trabajaba como administrativa con contrato temporal, cobrando poco más de 9 euros la hora, mientras vivía en un pequeño apartamento de Edimburgo con su madre. Ahora, 4 años después de llevarse el bote, la joven asegura sentirse aburrida de su consumo implacable. Dice que se ha dado cuenta de que la lotería no le ha ofrecido una felicidad genuina.
«Pensé que lo haría todo 10 veces mejor pero lo ha hecho 10 veces peor. Me gustaría, casi todos los días, no tener nada de dinero. Me digo a mí misma, ‘mi vida sería mucho más fácil si no hubiera ganado'», ha relatado al tabloide Mirror.